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Complejidad y elegancia en el ‘Nuevo Bierzo’

Tradición y modernidad se unieron a finales de los 90 en León dando lugar a una generación de enólogos y viticultores que no solo pusieron en el mapa la D.O. Bierzo, sino que además han realzado esta marca con vinos donde la uva mencía es la gran protagonista.

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Los viñedos son cultivos que suelen acompañar a varias generaciones. Se va transmitiendo el aprendizaje de padres a hijos que tratan de imitar las técnicas tal y como se ha venido haciendo toda la vida… Hace unos 20 años, en Castilla y León hubo un giro de guión.

Un grupo de jóvenes enólogos y bodegueros decidieron perfeccionar y reflotar la D.O. Bierzo estudiando el terruño y apoyándose en los avances que proporciona la ciencia aunque sin olvidar las valiosas prácticas de sus antecesores. De ahí surge la tendencia conocida como ‘nuevo Bierzo’, que recupera la uva mencía como sello de identidad de sus vinos.

Uno de los pilares fundamentales de este movimiento, Amancio Fernández, formado en la Escuela de Viticultura y Enología de Requena y tras pasar por varias bodegas de la comunidad castellanoleonesa, en 2005 apuesta por un nuevo proyecto, Losada Vinos de Finca, y empieza a construir una marca que finalmente llega al mercado en 2009 como uno de los referentes de esta D.O. Una de las misiones de la marca es la interpretación de la variedad por parcelas y la recuperación del viñedo viejo, cosa que pone más en valor que nunca a los vinos de El Bierzo ahora que finalmente ha entrado en vigor la idea de zonificación con las nuevas designaciones por regiones.

Desde entonces, el esfuerzo y el trabajo conjunto con el resto de su pequeño pero comprometido equipo, han dado como fruto unos vinos de gran calidad que se definen por sus suelos de origen, ya que esta bodega tiene una vinificación por pequeñas parcelas o fincas y cada una de ellas tiene sus características y su personalidad. Es un minifundio de viñedos viejos -algunos con más de 100 años- podados en vaso y de ellos salen vinos puros y equilibrados, de profundo color y agradable acidez, que conservan su esencia debido a que las uvas de cada finca se manejan de forma independiente para su posterior ensamblaje, lo que agrega complejidad y matices además de proporcionarles una mayor longevidad.

La privilegiada climatología con influencia atlántica de la zona del Alto de Pieros contribuye a esa sutileza que algunos expertos definen como “la pequeña Borgoña española”, marcada por la alta concentración de azúcares y la baja acidez de la mencía. Con estas características surgen etiquetas tan destacadas como la que da nombre a la bodega y a la finca que la acoge, Losada, un tinto con 12 meses de crianza en barrica de roble francés con notable intensidad, sabroso, estructurado, persistente y de largo final mineral. Tiene aromas de arándanos, ciruela, chocolate, lavanda, té negro o tomillo.

El orgullo de la casa, el que mejor representa a la firma es Altos de Losada, hecho con uvas de varias de las pequeñas parcelas propias de suelos arcillosos. Tras 15 meses de crianza, se crea un vino intenso y complejo, con aromas de fruta roja y negra, minerales, nuez moscada, grano de café, notas micológicas, balsámicos… Es potente, persistente pero a la vez de gran frescura y estructura.

La Bienquerida surge de una finca homónima, un viñedo singular de 1906 a punto de desaparecer con mencía y otras variedades plantadas en suelos pobres de pizarra y arcilla. Un vino mimado, con crianza de 15 meses y una producción muy exclusiva, de unas 2.000 botellas al año. Muy sabroso, frutal con final persistente y tánico.

La corriente del ‘nuevo Bierzo’, con esta casa como uno de los referentes, se caracteriza por hacer las cosas de otra manera: basándose en la tradición y la sabiduría de la zona, de los que durante generaciones mantuvieron cada pequeño terreno… pero añadiendo un conocimiento profundo de la tierra y apoyándose en los últimos avances del sector.

Para descubrir de primera mano esa mezcla entre tradición y modernidad con la que sin duda han mejorado el legado, están las visitas guiadas a una bodega cuyo diseño y entorno merecen mención aparte. Se trata de un edificio de 2500 m2 con maravillosas vistas, dedicado a la naturaleza y firmado por el arquitecto Jesús Manzanares. Emplazado a mitad de la etapa del Camino de Santiago que une Cacabelos con Villafranca del Bierzo, en el Castro de la Ventosa, es un lugar ideal para, además de disfrutar del vino, celebrar presentaciones, bodas o cualquier otro evento en un ambiente mágico.

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