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miércoles 20 septiembre 2017
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Enomaq “Blancos de Tenerife: Revolución”

Foto copa blanco I

Por: José Hidalgo
Enólogo Proyecto Enomac 

El proyecto ‘Enomac’ impulsado por el Cabildo de Tenerife, con fondos Feder de la Unión Europea y del Programa de Cooperación Transnacional Madeira-Azores-Canarias (MAC), trata sobre el estudio o aptitud de las variedades de uva tradicionales cultivadas en este entorno, dentro una amplia zona del Atlántico Norte: la Macaronesia, donde se encuentran cinco archipiélagos situados en la proximidad del continente africano: Azores, Canarias, Cabo Verde, Madeira e Islas Salvajes.

Participando de un origen volcánico común y disfrutando de unas condiciones climáticas similares, en las Islas Canarias se encuentra un rico patrimonio de variedades de vid autóctonas de cultivo tradicional, donde se obtienen unos vinos de gran singularidad y personalidad.

La primera parte de este importante proyecto consistió en la identificación y caracterización de las citadas variedades de uva, blancas y tintas, todas ellas de origen español y portugués, estando especialmente adaptadas al ecosistema de la Macaronesia, cuyas condiciones de clima y suelo hacen que su conjunto sea algo único e irrepetible.

Catalogadas y estudiadas las variedades de vid, la segunda parte del proyecto consistió en la mejora de los vinos elaborados de manera tradicional en las islas, centrando el estudio en la isla de Tenerife como compendio de la mayor parte de estas variedades, e iniciando el trabajo con los vinos blancos como la mayor expresión varietal posible que se puede obtener, y dejando los vinos tintos para un posterior e inmediato estudio.

Durante dos campañas desarrolladas en los años 2014 y 2015 se procedió a la elaboración de diferentes vinos blancos a partir de las variedades blancas tradicionales más representativas: Listán Blanco, Malvasía Aromática, Gual, Verdello, Albillo Criollo y Marmajuelo, con algunas repeticiones dependiendo de diferentes situaciones, bien en la parte norte de la isla con mayor humedad y menor insolación, o bien en la parte sur de mayor sequía y temperatura, así como a diferentes altitudes, desde parcelas situadas en el borde del mar, hasta la localidad de Vilaflor situada a una altitud de 1.500 metros sobre el nivel del mar.

Para permitir este importante despliegue de elaboraciones se contó con la colaboración desinteresada de las siguientes 10 bodegas: Bodegas Insulares Tenerife (DO Tacoronte-Acentejo), Bodegas Cráter (DO Tacorente-Acentejo), Bodega Juan Fuentes (DO Tacoronte-Acentejo), Bodega Cumbres de Abona (DO Abona), Bodega Cooperativa San Miguel (DO Abona), Bodega La Suertita (DO Valle de la Orotava), Bodega Viña Monte (DO Ycoden-Daute-Isora), Bodegas Ferrera (DO Valle de Güimar), Bodegas Tajinaste (DO Valle de la Orotava) y Bodegas Marba (DO Tacoronte-Acentejo).

En todas estas elaboraciones se prepararon diferentes protocolos de elaboración, todos ellos especialmente adaptados a cada variedad de uva, con objeto de extraer de ellas sus mejores cualidades. En un primer tanteo durante la vendimia de 2014 se lograron obtener vinos con mucha personalidad, que fueron embotellados por separado del resto de vinos producidos por las bodegas, siendo presentados a la crítica gastronómica especializada con resultados muy buenos y esperanzadores.
En un segundo ensayo definitivo, durante la pasada vendimia de 2015 se afinaron los protocolos de elaboración, obteniendo unos vinos de mejor calidad y singularidad que los de la cosecha anterior -que en el momento de escribir estas líneas se encuentran reposando en los correspondientes depósitos, pendientes de iniciar su preparación para su embotellado durante el primer trimestre del año 2016-. Los resultados se mostrarán hacia primavera del mismo año, además de estudiar su evolución en botella, objetivo también importante para conseguir una larga vida comercial con una mejora de sus prestaciones sensoriales.

En ningún caso se hizo intervención alguna de la madera de roble, evitando la deformación que este tipo de envases introduce en las características de los vinos, manejando únicamente la estancia más o menos largas de los vinos en sus depósitos de fermentación y en la mayor parte de las ocasiones, con la presencia de las lías o restos de las levaduras responsable de la fermentación alcohólica, todo con el objeto de buscar una mayor sensación de volumen de los vinos en la boca, además de aumentar su evolución y longevidad del vino en botella, pero en todos los casos respetando el perfil aromático de cada variedad de uva.

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