Revita Iberoamericana de Gastronomía

‘SOMOS’ la visión de llevar la gastronomía del Ecuador al mundo

“La paila de bronce, las rosas de exportación, la riqueza y variedad de frutas, los dulces tradicionales, la mezcla de ambientes y climas representados en este postre, eso somos”

Quise iniciar la presentación que defina a mi país, a su cultura, su gastronomía, sus productos y su gente, desde un espacio que en una palabra represente eso, lo que somos. Y precisamente desde SOMOS, un restaurante ubicado en Quito capital, empiezo estos relatos que conjugan una exposición de este pedacito de tierra en el mapa.

Ecuador se ha destacado durante los últimos años por exponentes y restaurantes que han dejado de trabajar en las mejores escuelas del mundo para convertirse ellas/os mismas/os, en referentes de nuestra gastronomía y embajadores de la riqueza en productos que tenemos como país. Es así como la primera referente a quien tengo el honor de presentar desde Ecuador es a la Chef Alejandra Espinoza junto a su restaurante.

 “Lo nombré SOMOS porque en realidad no soy solo yo, sino muchas personas que creen en la visión de llevar la gastronomía del Ecuador al mundo”

Menciona la Chef al preguntarle sobre el concepto y el origen del restaurante. El arduo trabajo de agricultores, productores locales, negocios, cocineros, personal de servicio y todos quienes forman parte de la cadena de valor, no solo de este, sino de todos los restaurantes; es la razón principal por la que decidió nombrar a su espacio de esta manera, reconociendo que el trabajo en equipo es lo que ha impulsado a que este restaurante sea reconocido como uno de los mejores en el país.

Con un ambiente donde se respira Ecuador en todo su espacio físico, este equipo ha logrado transmitir desde su visión, esa amalgama de características que tenemos como país, desde cuadros, decoraciones, su emblemático mural, vegetación y música, todo de artistas locales. Así mismo el equipo relata que cada uno ha puesto su toque particular para que el lugar no solo sea solo para comer, sino que se convierta en una de las mejores ‘sino la mejor’, experiencia que pueden encontrar en un país que, puede ser pequeño en territorio, pero posee una de las mayores reservas de biodiversidad y cultura registradas en el mundo.

Chef Alejandra Espinoza

Ya desde su cocina, Alejandra comenta que todas sus preparaciones tienen una base de memorias desde su niñez, sus viajes, sus recuerdos que, en una mezcla junto al producto local con el que trabaja, logran explotar la conexión que existe entre todos los sabores del mundo. “Es conectar el mundo con nuestros productos y presentar algo que tenga una emoción hacia el público”. 

Para lograr que esta experiencia, Alejandra ha viajado por varios países del mundo, trabajando en cocinas de Francia y Estados Unidos, donde aprendió técnicas que tenía como meta implementarlas en la gastronomía ecuatoriana y los productos locales. Eso ha provocado que el menú del restaurante sea como el equipo lo denomina, “nacido en Ecuador, inspirado en el mundo”.

La visión de la Chef y su equipo sobre el producto local con el que trabajan, se refleja en el platillo presentado al comensal el cual refleja un excelente trabajo, una planeación y estructura para que cada ingrediente aporte un porcentaje perfecto en cada bocado. “Hay un privilegio de productos con los que podemos trabajar, después de identificar los mejores proveedores, es nuestro trabajo como chefs llevar ese producto al siguiente nivel”

Y no fueron solo palabras, fue una cena espectacular.

Su entrada, un representativo festival de empanadas (producto que en Ecuador es muy consumido) mostraba al igual que todo su menú, una conjunción de sabores entre las 4 regiones que privilegiadamente tenemos. El queso de hoja, el choclo, el maqueño, el chivo, el plátano verde, el camarón, el maíz morado, entre otros ingredientes locales fueron sometidos a una interacción con sabores externos y técnicas que en un mordisco daban un viaje mundial desde el paladar.

Es prácticamente llevar todos los sabores de esta pequeña tierra a celebrar una fiesta global, y como no, si el famoso conejillo de indias (cuy para nosotros) era parte del siguiente platillo en el que, como relleno de los famosos dumplings que están marcando tendencia a nivel mundial, junto a una salsa entre cítrica y un tanto dulce, provocaban que quienes son un poco ajenos a esta proteína, la consuman como si tu cerebro te dijera ¡Esto no es cuy! pero sí, lo era… y quién lo diría, me supo espectacular. 

Continuando con el menú, nos esperaba entre preguntas para identificar los sabores y adivinanzas de qué era lo siguiente, un crudo de wahoo acompañado de una salsa que para los amantes del cítrico/dulce, les va a saber a gloria. Las técnicas implementadas con nuestros productos hacen que estos platillos se conviertan en esa experiencia fuera de lo común que tienes que vivirla cuando visites Quito.

Para cerrar con broche de oro, no sé cómo, pero lo lograron. Todo el equipo juntó frutas de temporada en refrescantes helados que, como cocinero y ahora comunicador, debo decirlo, reflejaron no el típico postre con el que cierras un espectáculo, sino todo lo que Alejandra mencionó en nuestra conversación, el buen manejo del producto local, el excelente manejo de técnica, el esfuerzo para que la presentación junto a la decoración, sean una verdadera obra de arte y los recuerdos que transmiten cada sabor, te lleven a las memorias bonitas de la infancia. El entendimiento de todo esto y de como transmitirlo, hicieron que en nuestro cierre, el Helado de canguil se lleve los honores. 

¡Ah! Sin quitarles protagonismo, los cocteles servidos fueron también ese vínculo entre la comida, el momento y el maridaje necesario para que toda la experiencia sea completa. Sus dos estrellas, el “Piña para la niña” y el “Frescaso” fueron de esas bebidas que quieres repetir y que no vas a dejar durante toda la velada por su sabor, su frescura y la presentación que también gritan SOMOS.

Y en eso radica lo que considero es la mejor forma de presentar a Ecuador, en esta palabra, en este restaurante y todo lo que en líneas les he contado. Porque eso somos, la unión de pueblos y culturas que conviven día a día al igual que los ingredientes en los platillos descritos. Somos un país rico en producción que nos permite obtener los mejores ingredientes a la vuelta de la esquina para que, junto con la imaginación de talentosas/os chefs, provoquen que nuestra gastronomía sea fijada en el mapa como un punto imperdible en Latinoamérica. Somos los agricultores que buscan día a día mejorar sus productos para que terminen en la mesa de los mejores restaurantes.  Somos los equipos de trabajo, los consumidores, comunicadores y todos quienes queremos contar al mundo que Ecuador está marcando la diferencia y que vamos logrando cosas que hace años parecían un tanto lejanas.

Por eso quise empezar así, con una Chef, madre de un hermoso bebé y como ella lo dice, de 19 personas más que conforman su familia de trabajo y con su restaurante que considero es la mejor forma de comenzar a mostrar lo que precisamente SOMOS

A lo largo de estas historias te iré contando, querido lector, todo lo que encontrarás en mi país, en este pequeño espacio en el mundo del cual muchos se han ido enamorados y otros la verdad ni se han marchado. Considero es la manera más gratificante para mí, un joven cocinero hoy dedicado a relatar gastronomía, en la que un país empiece a dar esos saltos hacia la exposición que bien lo tiene merecido.

Con los brazos abiertos ¡disfruta Ecuador!

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