Revita Iberoamericana de Gastronomía

Sublime sencillez

Hace unos 12 años que el nombre de Iván Sáez empezó a sonar y a ganar incondicionales, amantes del buen comer que le siguieron por Madrid hasta hace un lustro, que abrió su primer proyecto, y lo encontramos siempre en su buque insignia, Desencaja, una cita obligada dentro del panorama gastronómico de la capital. Y ahora, para seguir conquistando, abre La Tajada, un informal local donde sirve sus recetas más memorables -y adictivas, las cosas como son-, sencillas, sabrosas y para todos los bolsillos. Por supuesto, y como siempre, elaboradas con el mejor producto de temporada.

Vista general de La Tajada desde la escalera

La Tajada es un restaurante de esos de los que apetece, y se puede, ir a diario y casi casi a cualquier hora porque abre a las 8 de la mañana para llenar el barrio de energía con unos desayunos de escándalo, seguir con el aperitivo -no faltan los pinchos- y después sentarse a comer, a la carta o su menú del día -casero y sin rival en la zona-, a media tarde se puede merendar, y por la noche, es un estupendo plan para quedar con los amigos y picar algo. Así que vamos a ver por qué nos decantamos…

De principio a fin la carta es perfecta para compartir, empezando por sus embutidos de primera, para seguir con entrantes fríos como los Pimientos dulces asados con anchoas del Cantábrico y piparras -un plato que puede convertirse en un matrimonio si se piden los Boquerones en vinagre-, la Ensaladilla rusa o el sabroso Gazpacho con Bloody Mary; entre los calientes, dos must del chef, que aunque parecía imposible, están mejor que nunca: Croquetas artesanales de jamón y Buñuelos de bacalao. De ‘segundo picoteo’ serán un acierto las Alitas de pollo deshuesadas, el Steak tartar de solomillo, los Callos o la Tortilla de merluza

En total, una carta con una veintena de platos pensada para todos, de esas que que no defrauda por lo deliciosa y variada que es. Sin olvidarnos, de las sugerencias del día, como por ejemplo, su espectacular Arroz con periquitos –para chuparse los dedos ‘y las cabezas’, literal, y que también puede pedirse por encargo… De postre, un clásico, Torrija La Tajada, o un imprescindible en Madrid, Tarta de quesos.

En cuanto al espacio, es muy funcional, predomina el acero que contrasta con el rojo y amarillo que le dan un toque de color. Aunque lo más llamativo es la gran barra, perfecta para los momentos más informales o para comer como si de una barra de sushi se tratara… Cómodo, agradable y espacioso, para sentirse como en casa y sobre todo, disfrutar, porque aquí se viene a comer.

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